30 sept 2007
Besarte es un tango...
Besarte es un tango encerrado en Caño catorce. Besarte nena, es hundirse con Manzi en la corriente aterradora y plácida de la música entera y perpetua de un tango rebuscado en la noche. Besarte es aproximarse al abismo de sueños en que caigo y muero cada segundo con tu ausencia. Con tu beso nace, trémulo, salvaje, un suspiro agotado, cansado de morir. En tus labios de flor agitados pasan, como estrellas fugaces los cuadros viejos y rotos de películas de antaño. En tu boca eterna se esfuma, pálida como la luna de abril, mi pena inquieta y taciturna. Las cuerdas se me enredan, frías metálicas, siento la asfixia, siento la fuerza, menuda ausencia, siento que siento, que no te tengo. Pero tengo un tango, oculto bajo la ropa. Tengo un sueño que de noche te acaricia. Y te tengo en mis sueños cuando de noche te acaricio. Besarte es un tango, violento, amargo al final, pero un tango al fin, un tango que termina con mis huesos echados al fuego y mi alma tendida a la luna. Tengo, te digo, sueños que mojan estrellas, sueños que de noche tiento y de día atrapo. Tengo en mi almohada gotas de tiempo, y olvido que guardo en tu pecho tengo. Tangos atrapo en mi guitarra que muere, así como nada, entre mis manos intrusas. Mi guitarra me grita, que el tango que ansía, no es el tango que toco, sino tus besos en cuatro, el tango en tus besos.
Luis Briceño.
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