29 sept 2007

Mudanza

Voy a irme de aquí. Esta ciudad me queda ya estrecha, y estrechos lo vientos me apuran el paso. En sus calles grises de memorias de triunfos ya no hay espacio para nuevos estallidos. Me alisto para irme, pero no con las manos vacías.
Voy a empacar tu tristeza, tu dolor, tu angustia. Envolveré con cuidado el halo azul de tu aura de niña. Me llevaré la lluvia de duda que acecha tu alma. Me llevaré tus preguntas de silencio de muerte, de humedad de lágrimas y de asaltos. Me llevaré tu arte guardada en mi memoria, tu baile sirena, tu canto de flor. Me llevaré el pesado cansancio de tus ojos de musgo. Me llevaré la luna indeleble que incesante te acusa. Me llevaré el rocío de la madrugada cansada, de intentos y muertos, de ceniza y almizcle. Te dejaré, empero, los sueños del fondo de tu alma sincera. Te dejaré mi esperanza, mi fe en las estrellas. Te dejaré la certeza, segura certeza, de que un día te quise, y el anhelo fragante de que un día fui tuyo. Te dejaré guardado, guardado e intacto, un beso, y un abrazo en el aire de tus suspiros de tierra, de tus pupilas de mar.


Luis Briceño.

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