24 jun 2008

El miedo.


Lo quieto. Lo que de agónico y macabro tienen las alas de una mariposa. Lo desconocido que se posa quieto sobre las pupilas azules, húmedas, de unos ojos cerrados. El silencio intangible que precede a las notas que se desmoronan en una cadencia de muerte. Lo absurdo del tiempo, de los relojes, de los minutos pesados, de los segundos que revolotean en el aire viscoso de la noche. La verdad, necia, pálida, del último argumento.

Lo que de hermoso hay entre la caída de una gota y otra en un aguacero de octubre, lo que de triste tienen la silampa y los techos.

Luis Briceño

2 comentarios:

  1. Lo que se esconde en la tetricidad de una noche solitaria, relampagueante...

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  2. Excelente descripción y la perspectiva. Me atrapó. Me encanta esa forma de escribir, casi parece un murmullo. Como el propio pensamiento cuando uno no puede traducirlo en palabras.

    ¡Pura vida! :)

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